Tecnología
Armas Eléctricas

Las armas eléctricas son las que se abastecen de electricidad para producir daño o control. La electricidad es muy fácil de obtener y es un método eficaz de defensa. Existen muchos tipos de armas eléctricas, dependiendo de la conversión que hagan de la electricidad hacia otro tipo de energía para causar daño. El uso delictivo o la venta de estas armas esta prohibido.

Armas eléctricas de contacto (TASER)

M-26 TASER Taser "Thomas A. Swift's Electric Rifle” fue diseñado por un inventor de Arizona en 1969; El taser moderno dispara dos dardos que contienen los electrodos que se conectan con el arma mediante unos alambres de metal. El arma envía pequeñas cargas de electricidad a los electrodos que al ser disparados sobre la persona interrumpen el funcionamiento de los nervios que controlan el músculo provocando la parálisis del individuo.

Una modalidad de esta arma, el llamado "Air Taser", es utilizada por las Fuerzas de Seguridad de EE.UU. desde 1975. Dispara dos pequeñas sondas conectadas por un cable a un cargador incorporado a la pieza principal. El aparato envía una señal eléctrica al sistema nervioso del agresor (ondas Taser o T-Waves), provocándole una pérdida del control cerebral sobre el resto del cuerpo


La pistola paralizante emite un shock eléctrico capaz de paralizar al adversario. Dispara una especie de dardos eléctricos que actúan en el sistema nervioso causando contracciones musculares y espasmos incontrolables que paralizan a la víctima. De extralimitarse su intensidad y tiempo de aplicación existe riesgo de causar fibrilación (contracción descontrolada de las fibras del músculo cardiaco), es decir, un ataque al corazón.

La pistola paralizante emite un shock eléctrico capaz de paralizar al adversario. Dispara una especie de dardos eléctricos que actúan en el sistema nervioso causando contracciones musculares y espasmos incontrolables que paralizan a la víctima

Una modalidad de esta arma, el llamado "Air Taser", es utilizada por las Fuerzas de Seguridad de EE.UU. desde 1975. Dispara dos pequeñas sondas conectadas por un cable a un cargador incorporado a la pieza principal. El aparato envía una señal eléctrica al sistema nervioso del agresor (ondas Taser o T-Waves), provocándole una pérdida del control cerebral sobre el resto del cuerpo.

Las ondas T-Wave se sobreponen a las señales eléctricas de las fibras nerviosas, como las interferencias que se generan con los radares. La comunicación del sistema nervioso se confunde en un sinfín de distorsiones creadas por los impulsos eléctricos de dichas ondas y, el individuo, finalmente, pierde el control sobre su sistema neuromuscular, y no puede coordinar los movimientos.
El sistema utiliza solo una pila alcalina de 9 voltios mientras que la fuente de la entrada y un circuito simple de la conmutación alimenta un transformador del inversor, se rectifica a un voltaje de C.C. y carga para hacer salir el capacitor de 22 micro Faradios a un máximo de 2.000 voltios de C.C.. Una vez que el capacitor de la salida alcance 2.000 VCD, la energía se descarga directamente en la bobina de la salida. La bobina de la salida multiplica el voltaje y genera la descarga en los bornes de salida.
Los Tasers son actualmente una de las armas utilizadas por la policía de todo el mundo debido a que reduce la mortalidad en las capturas de los sospechosos. Sin embargo las muertes también acontecen con el uso de este arma, oponiéndose a su uso algunas organizaciones tales como Amnistía Internacional. Estas alegan que el uso debería ser prohibido ya que sus resultados son inhumanos.

Las ondas T-Wave se sobreponen a las señales eléctricas de las fibras nerviosas, como las interferencias que se generan con los radares. La comunicación del sistema nervioso se confunde en un sinfín de distorsiones creadas por los impulsos eléctricos de dichas ondas y, el individuo, finalmente, pierde el control sobre su sistema neuromuscular, y no puede coordinar los movimientos

Stun Gun o Electroshock

Este tipo es parecido al que se utiliza para controlar el ganado. Tiene un extremo de metal compuesto por dos electrodos conectados a una batería que incluye el artefacto. En el otro extremo del eje se compone por un mango y un interruptor. En algunos casos este dispositivo se camufla en paraguas, teléfonos móviles e incluso lapiceras. Tienen a veces una opción de arco voltaico visible y ruidoso que se utiliza para advertir al contrario.

Tiene un extremo de metal compuesto por dos electrodos conectados a una batería que incluye el artefacto. En el otro extremo del eje se compone por un mango y un interruptor
Es un dispositivo de defensa personal , no letal ,que interrumpe el mensaje que el cerebro envía a los músculos voluntarios (sistema nervioso) mediante una alta descarga Eléctrica del orden de 200,000 voltios.
Tocando al atacante con el Stun Gun de 3 a 5 segundos transmitirá un choque de alto voltaje que le causará confusión, perdida del equilibrio y control de los músculos, desorientación que lo pondrá de rodillas incapaz de actividad agresiva adicional ,tomándole varios minutos su recuperación completa ,todo ello sin causarle algún daño permanente o letal.

Vista interna de un dispositivo Sun Gum y su circuito electronico

Armas sonicas

Un representante de la compañía American Technologies asegura que el departamento de Defensa le pidió a su empresa información completa sobre una de sus patentes: un dispositivo en forma de cañón que emite impulsos de sonido de alta frecuencia: “Básicamente querían saber si esto se podría usar sin que se produjeran daños en el fuselaje o las ventanas del avión, y la respuesta es que sí”.
El aparato en cuestión más que una pistola parece una escopeta. Se compone de un tubo formado por un compuesto de polímero, de un metro de largo y cuatro centímetros de diámetro. Encapsulados en el tubo se encuentran unos discos piezoeléctricos que actúan como pequeños altavoces.
Al emitir una señal eléctrica a través del último disco, ésta se convierte en un pulso de sonido que se expande hacia la salida, siendo magnificado en cada disco. El sonido que sale es casi como una bala, y suena a 140 decibelios durante un par de segundos. Y para hacernos una idea, el sonido comienza a ser doloroso para el ser humano a partir de los 120 decibelios.

El desarrollador del dispositivo hizo una primera prueba consigo mismo, bajando un poco la frecuencia: “casi me caí de bruces al suelo. Me dejó totalmente confundido durante un rato. Virtualmente se puede tumbar a un toro con este dispositivo”.
Las armas sónicas aturden, causan vértigo, espasmos, confusión mental y náuseas. Pueden dañar permanentemente los órganos internos.
Existe un cangrejo en el mar que mata a los peces con el sonido. Cuando choca su pinza a una velocidad de 220K/h hace un ruido capaz de matar en un radio de unos 2 metros. Este cangrejo orienta la pinza hacia la presa, porque así el foco del sonido llega con más intensidad.

Armas de impulsos electromagnéticos (EMP)

También llamadas "balas de plasma". Existen fusiles electromagnéticos que causan ataques semejantes a la epilepsia.
Las siglas EMP significan Electromagnetic Pulse. Las armas EMP son armas de impulsos electromagnéticos, que de forma vulgar se puede considerar un ataque eléctrico, pero que chamusca los circuitos eléctricos.
Entre las municiones EMP hay granadas, cartuchos y cohetes. Las armas que utilizan estas municiones son rifles, escopetas (automáticas y simples) y lanzacohetes.
El uso de estas armas es básicamente para combatir a enemigos con circuitos, como son los Robots, aunque cualquier otra criatura puede ser dañada, pero en menor medida

El uso de estas armas es básicamente para combatir a enemigos con circuitos, como son los Robots, aunque cualquier otra criatura puede ser dañada, pero en menor medida

Durante la Guerra del Golfo de 1991 se usaron misiles con cabeza EMP (Impulso Electromagnético) contra los iraquíes. Esta información fue hecha pública por vía de la publicación de asuntos militares Defence News en abril de 1992, pero no hubo referencias a ello cuando se anunciaron las armas de frecuencia (AF) en 1993. Entonces se dijo que los dispositivos EMP estaban 'en desarrollo', cuando habían tenido uso militar en 1991. Por tanto, su desarrollo avanzado había tenido lugar durante los 80

Aun mas significativo es que el Sunday Telegraph (27-9-92) publicase una noticia (confirmada por el Ministerio de Defensa británico) sobre el desarrollo de una bomba EMP de microondas británica, aunque no hace referencia al uso estadounidense de armas similares en la Guerra del Golfo El articulo explica que la bomba 'funciona emitiendo un impulso masivo de energía de radio que dejaría inconscientes a las personas al trastornar zonas neurales en el cerebro pero sin causar danos duraderos'. Se refiere a la bomba EMP de microondas como 'una granada aturdidora gigante', mostrando claramente que este arma esta diseñada para ser usada contra personas. El articulo del Telegraph, al referirse a la onda de radio emitida por ella, dice que "resuena a una frecuencia establecida".

Prototipo de un cañon de tecnología EMP

Esto significa que los militares han identificado una frecuencia particular que afecta al cerebro humano y no están simplemente fiándose de los efectos dispersos de un amplio espectro de frecuencias Esto habría necesitado una extensa investigación sobre los EMP de microondas en sujetos humanos, Pero… ¿quien aceptara ser expuesto a impulsos electromagnéticos que causan cáncer?

Armas de microondas (MW)

Se sabe que hay planes para usar en el campo de batalla dispositivos de microondas que actuen como un horno de microondas domestico que funciona con la puerta abierta. Las microondas utilizadas en muchos de los hornos domésticos tienen una frecuencia de 2,45 GHz. Las microondas actúan sobre el agua del cuerpo humano (un 75% del peso total), calentándola y provocando dolor o quemaduras.

El principal poder de estas armas, reside en el hecho que mientras se están utilizando para atacar a un individuo, este resulta completamente indefenso y desprevenido, ya que están fuera del alcance de sus sentidos y por consiguiente no tiene ningún medio de defensa ante su ataque.
Estos ataques, pueden causar una gran variedad de síntomas en las confiadas victimas, tales como: Severos dolores de cabeza, Sensaciones de ardor en diversas partes del cuerpo, Nerviosismo, Irritabilidad, Fatiga y desgana, Estados de tensión, Nauseas, Insomnios, Daños oculares, Parálisis, Agresividad y rabia, Paranoia, Sensación de acoso, Histeria, Esquizofrenia, Alucinaciones, Perdida de la memoria, Desorden mental, Procesos de pensamientos atípicos, Emociones incontrolables, Confusión, Desesperación, Daños en el sistema nervioso, Ataques cardiacos, Canceres y leucemias, Estados de depresión severa que en ocasiones llevan al suicidio

Dos tecnologías de armas eléctricas

Estos son algunos de los síntomas entre otros, que este tipo de armas pueden ocasionar en la victima gracias a la simulación sintética de frecuencias de microondas específicas, se pueden manipular negativamente a cualquier persona en cualquier momento.
Cabe destacar el efecto demoledor que produce en la circuiteria electrónica, porque las microondas generan descargas eléctricas en los metales y los transistores no protegidos se queman.


Amnistía Internacional hace público su documento sobre armas Taser presentado ante el Departamento de Justicia estadounidense

Amnistía Internacional ha hecho público el texto de su documento aportado a la investigación del Departamento de Justicia estadounidense sobre fallecimientos producidos tras descargas de armas Taser y otras armas eléctricas similares. La organización entregó su documento junto con una declaración ante el grupo de expertos en medicina que colabora en la investigación el 27 de septiembre en Washington D.C.
La investigación del Departamento de Justicia (iniciada en junio de 2006 y que deberá presentar su informe en el 2008) está revisando más de 100 muertes de personas sometidas por armas Taser u otras armas eléctricas similares de la policía, con el fin de evaluar si los dispositivos pudieran haber desempeñado un papel significativo en los fallecimientos.

Amnistía Internacional acoge con beneplácito el estudio del Departamento de Justicia y la oportunidad de exponer sus motivos de preocupación. El documento de la organización reiteraba la preocupación de ésta por el uso de armas de electrochoque en la aplicación de la ley, tanto en relación con su seguridad como con el riesgo de abuso que presentan.
Amnistía Internacional expresó su preocupación por el hecho de que las armas Taser se están desplegando de forma generalizada en Estados Unidos antes de que se conozcan los resultados de pruebas rigurosas, independientes y exhaustivas sobre posibles riesgos para la salud. Aunque las investigaciones existentes han concluido que el riesgo de efectos negativos de las armas Taser en adultos sanos es generalmente bajo, los estudios han indicado también la necesidad de una mayor comprensión de los efectos de estos aparatos en personas de riesgo debido a su salud precaria, al consumo de drogas o a otros factores. La organización ha declarado que los datos que recogió sobre más de 290 casos de personas que murieron tras haber sufrido descargas de pistolas Taser de la policía desde el 2001 indicaban que muchos de los fallecidos entraban en categorías "de riesgo" potencial. Quince de estas muertes se produjeron en Canadá, el resto en Estados Unidos.
Aunque los médicos forenses atribuyeron por lo general la causa de la muerte a otros factores, como la intoxicación por drogas, Amnistía Internacional ha afirmado que hacen falta más investigaciones sobre los efectos de las descargas eléctricas en personas en estado de agitación o bajo la influencia de drogas, con enfermedades cardiacas, sometidas a otros dispositivos restrictivos o expuestas a descargas prolongadas o múltiples. En al menos 20 informes de autopsia analizados por la organización, los pesquisidores citaban el arma Taser como factor causal o concurrente de los fallecimientos, en ocasiones combinado con otros factores.

Los documentos de Amnistía Internacional muestran que la mayoría de las personas fallecidas sufrieron más de una descarga y que 92 fueron sometidas a entre 3 y 21 descargas. Un hombre recibió varias descargas mientras estaba esposado, en ciclos de 19, 12 y 10 segundos; otro hombre murió tras recibir una descarga durante 57 segundos ininterrumpidos. La organización afirma que la capacidad de prolongar el ciclo eléctrico más de cinco segundos, durante todo el tiempo que el agente mantenga el dedo presionado en el gatillo, podría aumentar peligrosamente los niveles de estrés, y que "los efectos psicológicos y fisiológicos de descargas prolongadas o repetidas exigen una revisión urgente a cargo de expertos independientes y competentes."

Además, la organización manifestó: "El grado de riesgo tolerable que implican las armas Taser, al igual que el de todas las armas y dispositivos restrictivos, debe ser sopesado frente a la amenaza existente. Es obvio que las pistolas Taser son menos lesivas que las armas de fuego cuando los agentes se enfrentan a una amenaza grave que podría convertirse en una fuerza letal. Sin embargo, la inmensa mayoría de las personas que murieron tras recibir descargas de un arma Taser eran varones desarmados que no representaban una amenaza de muerte o de lesiones graves cuando recibieron las descargas. En muchos casos, no parecía que representasen ninguna amenaza significativa en absoluto."
De las 291 muertes de las que se tienen constancia, Amnistía Internacional ha identificado hasta el momento a sólo 25 personas que, según los informes, llevaban algún tipo de arma cuando fueron sometidas a descargas eléctricas; entre ellas no había ningún arma de fuego.
Amnistía Internacional reconoció que podría haber situaciones de enfrentamiento en las que las armas Taser, en su modo de lanzamiento de dardos, podrían emplearse eficazmente como alternativa de las armas de fuego con el fin de salvar vidas. Sin embargo, la posibilidad de usar las pistolas Taser en su modo de "contacto directo" (en el que se suelen utilizar como dispositivo para el "sometimiento por el dolor" cuando la persona ya está efectivamente bajo custodia) y su capacidad para inflingir dolor por medio de descargas múltiples y prolongadas hace que estas armas sean, intrínsecamente, susceptibles de ser empleadas para cometer abusos.

La organización ha expresado preocupación porque muchos departamentos de policía estadounidenses emplean armas Taser como opción de fuerza habitual para someter a personas que se niegan a obedecer una orden o que están perturbadas y que no representan un riesgo grave. Estos casos incluían a niños de tan sólo nueve años. Este tipo de uso parece vulnerar las normas internacionales, que exigen que la policía emplee la fuerza sólo cuando sea "estrictamente necesario", y en proporción a la amenaza a la que haga frente.
Los motivos de preocupación que Amnistía Internacional ha expuesto ante la investigación del Departamento de Justicia no se ven afectados por un estudio dirigido por especialistas en medicina de urgencias de la Universidad de Wake Forest, cuyos resultados se han hecho públicos esta semana. El estudio Wake Forest analizó casi 1.000 casos de uso de armas Taser sobre el terreno y concluye que el índice de lesiones era bajo y que la mayoría de éstas parecían leves.
Amnistía Internacional no tiene razones para cuestionar las conclusiones del estudio Wake Forest y celebra que se siga investigando en esta área. Sin embargo, el estudio no dice nada sobre el abuso de armas Taser ni sobre la idoneidad de su uso en casos en los que se ha producido posteriormente el fallecimiento de la persona afectada. No parece que se hayan comparado posibles factores de riesgo concretos (como la exposición a descargas múltiples o prolongadas, especialmente si se combinan con otros medios restrictivos) o que se hayan probado los efectos de estas armas sobre grupos específicos, como personas intoxicadas, en estado de agitación o con enfermedades cardiacas preexistentes. Existen aún cuestiones sin resolver, en opinión de Amnistía Internacional, y que la organización confía que sean abordadas por el estudio del Departamento de Justicia.

Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos y organismos encargados de hacer cumplir la ley que dejen de utilizar armas Taser y dispositivos similares hasta que se conozcan los resultados de estudios exhaustivos e independientes sobre su uso y efectos, o bien limiten su uso a situaciones en las que estaría justificado que los funcionarios recurrieran a la fuerza letal, cuando no haya alternativas menos lesivas. Todos los usos de las armas de este tipo deben estar regulados por unas directrices y una supervisión estrictas.

El taser de la polémica - ¿Qué pasa cuando las "armas no letales" pueden causar la muerte?

El uso de las tasers está en boga. Según su fabricante, más de 5 mil organismos de seguridad en Estados Unidos y Canadá las han adquirido por considerarlas una alternativa al uso de armas de fuego, y mucho más efectivas que otras "armas no letales" como podrían ser rolos, peinillas y sustancias tóxicas.
El problema con los taser radica en su propia virtud.
¿Están todos los seres humanos capacitados para recibir una descarga de 50 mil voltios durante 5 segundos sin perder la vida?

Amnistía Internacional ha advertido que el registro de muertes no deseadas en casos en los que han intervenido estas pistolas está en crecimiento.
Mientras las autoridades definen un criterio sobre estos artefactos su fabricante, Taser International, llena las arcas
Un nuevo tipo de armamento está siendo incorporado cada vez con mayor frecuencia al equipamiento de las policías preventivas. Se trata de las pistolas eléctricas o “tasers” (según su nomenclatura inglesa).
En torno a esta arma se ha generado una polémica, que ha llegado hasta las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos.
El fabricante de la pistola, Taser International, aseguró en su página oficial que este es un nuevo modelo de “artefacto no letal”, ideado por Jack Cover y comercializado mediante patente por los hermanos Rick y Tom Smith.
En 1994 el buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de Estados Unidos (conocido por su acrónimo ATF) certificó que la primera versión de esta pistola no era un arma de fuego.
Es, en fin de cuentas, una pistola de aire.
Durante los 10 años que han transcurrido desde entonces, Taser International ha reconocido la venta total de más de 100 mil unidades del artefacto, cuyo costo promedio es de 1.800 dólares.

Existen 3 presentaciones o modelos de esta invención: el original, el M26 Avanzado y el X26, lanzado en 2003 con una configuración más ligera y con mayor poder de parada, de acuerdo con la información aportada por los fabricantes.
Un reportaje publicado en el portal Terra.com explicó el mecanismo de funcionamiento de las tasers: la fuente de poder viene dada por una pila de 26 vatios, que alimenta tanto al mecanismo de inducción eléctrica como a la mira láser incorporada en el diseño.
Cuando el usuario escoge a su objetivo, acciona el gatillo y libera a dos pequeños arpones unidos al cuerpo del arma mediante hilos electroconductores. Los proyectiles viajan a una velocidad de 190 kilómetros por hora y tienen un alcance de 6,5 metros.
Una vez alcanzado el objetivo, la Taser envía por los cables una descarga de 50 mil voltios durante un máximo de 5 segundos.
Esto supuestamente ocasiona la pérdida de control muscular en el cuerpo de la persona que fue apuntada, y en consecuencia su caída unida a un breve estado de atolondramiento.
Debido a estas características, se cree que estas pistolas eléctricas pueden ser utilizadas en labores de policía preventiva, seguridad privada, control de adolescentes violentos y control del orden en las instalaciones penitenciarias.
La polémica ha surgido luego de la divulgación de un informe de Amnistía Internacional. Según el texto, los artefactos eléctricos han sido causantes directos o indirectos de la muerte de más de 70 personas en Estados Unidos y en Canadá.

"Las pistolas Taser han sido utilizadas por agentes de policía contra escolares indisciplinados, personas desarmadas que tenían perturbadas las facultades mentales o estaban drogadas, sospechosos que huían del lugar en que se había cometido un delito menor e individuos que discutían con la policía o que no cumplían inmediatamente sus órdenes", señaló el informe divulgado por la organización.
Al profundizar en la información, Amnistía Internacional aclaró que solamente se pudo comprobar desde el punto de vista forense la incidencia del uso de estas pistolas en cinco casos fatales. Esto implica que en los demás el efecto de la descarga eléctrica se vio incrementado en forma no deseada por factores intervinientes tales como cardiopatías y uso previo de drogas por parte del objetivo.
Esto coloca definitivamente a las tasers en el plano de las armas no letales. Como ciertos objetos contundentes o punzantes, deben ser utilizadas con prudencia y destreza para lograr el fin para el cual fueron diseñadas: anular a individuos que muestran una conducta violenta, pero que no representan un peligro evidente de muerte para el funcionario de seguridad.
El abuso en la utilización de estas pistolas es a todas luces reprochable. La organización pro derechos humanos señaló que los portadores del arma acuden a ella con demasiada facilidad, acaso conscientes de que la descarga de 50 mil voltios anulará al oponente sin matarlo.
Pero en el caso de los agentes policiales está claro que antes de disparar esta pistola hay que cumplir con una serie de pasos previos, los cuales deben ser debidamente reglamentados.
En este proceso usualmente se intenta una negociación verbal con la persona violenta, posteriormente se le muestra las armas (entre ellas la pistola eléctrica) y se le indica que de no deponer su actitud será necesario utilizarla contra él.
Sólo después de esto se podrá desenfundar la Taser y dispararla.

¿Es mayor el riesgo de muerte al recibir una descarga de 50 mil voltios que al recibir el impacto de un rolo o de una peinilla?
La respuesta pareciera ser afirmativa.
No obstante, la propia Amnistía Internacional reconoció que no hay un estudio independiente que certifique esta apreciación.
Frente a esta “duda razonable”, y tomando en cuenta el hecho de que las pistolas eléctricas tienen un auge aparentemente incontenible, la alternativa más pragmática pareciera ser la imposición de restricciones a su uso.
La primera debería ser que el vendedor exija certificados de suficiencia, en cuanto a destreza e integridad psicológica, a aquellas personas a las que va a entregar el arma.
La Taser podría convertirse en una alternativa a la posesión de otras armas -esas sí letales- cuyo uso indiscriminado ha originado tantas tragedias en el medio doméstico.


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