El sector de la aviación tiene asumido que de vez en cuando los aviones se caen. Cuando se da, quiere decir que han fallado todas las medidas de seguridad y se produce un accidente. Nunca hay una sola causa, sino una concatenación de errores.
El sector nuclear, en cambio, vivía con el convencimiento de que los accidentes no podían ocurrir. Que las centrales son seguras. Que Chernóbil (Ucrania, 1986) fue un desastre soviético, y Harrisburg (EE.UU. en 1979), un problema de gestión. Sin embargo, Fukushima ha cambiado todo eso. Porque allí todos son culpables: la mala selección del emplazamiento, la optimista valoración de riesgo sísmico y de tsunamis, el diseño, la operación, la gestión de la emergencia y hasta de la información. Cinco semanas después, Japón no logra controlar Fukushima. Ni aventura cuándo podrá. Siquiera tiene claro cómo atacar la refrigeración de la central y controlar el escape radiactivo. Y para la industria nuclear ese es el gran drama. Porque Japón no es Ucrania.
Según un estudio de 2007 de una Universidad india, en Japón había 770 ingenieros por cada millón de habitantes, el triple que en EE.UU. (246).

Es el país capaz de tener una red de Norte a Sur de tren bala, que llega a alcanzar los
El 11 de marzo, cuando las olas de
El tsunami dejó a la central sin suministro eléctrico y, por tanto, sin refrigeración en los cuatro reactores. Enfriar un reactor nuclear es algo esencial. De lo contrario, el reactor se calienta, comienza a formarse vapor y aumenta la presión en el interior, lo que amenaza la integridad de la contención.
La tarde del accidente, el gobierno japonés comenzó a pedir a Tepco que venteara esos gases -se abre una válvula y el gas radiactivo sale fuera; es el mal menor-. Pero Tepco no tomó la decisión hasta las 10:17 del día 12. "Tepco no nos ha explicado por qué no había empezado a ventear", ha reconocido en rueda de prensa el portavoz del gobierno, Yukio Edano, un tipo capaz de dar una rueda de prensa a medianoche y otra siete horas después. Edano, con su saludo a la bandera antes de cada intervención, parece el único político que se salva de las críticas de sus compatriotas.

La eléctrica también ha recibido críticas por tardar casi un día entero en comenzar a inyectar agua de mar en los reactores. El agua de mar dejará inservible la planta, y la prensa local ha acusado a la empresa de intentar en un primer momento salvar la central.
Tepco es una empresa gigante que suministra la electricidad al 40% del país. Como gran eléctrica, tiene mucho poder (eso no es exclusivo de Japón). Y como gran eléctrica ha fichado a muchos antiguos responsables del gobierno. El último fue Toru Ishida, exdirector de
Pero los errores comenzaron hace décadas. Japón, un país sin carbón, petróleo, gas o posibilidad de hacer grandes presas, se vio abocado a la energía nuclear, que el año pasado aportó el 29% de la electricidad. La segunda economía del mundo (hoy la tercera, por detrás de China) no podía verse estrangulada por la falta de suministro. Aceptó el riesgo de los terremotos, pero la previsión de riesgos se demostró fallida.
Las nucleares necesitan una fuente de agua para refrigerarse, y como en Japón no hay grandes ríos, todas están en la costa. El 11 de marzo, 14 reactores en cuatro centrales se vieron afectados por el maremoto.

La barrera contra el maremoto estaba diseñada para una ola de
Los expertos hablan de errores en los diseños de los reactores
El accidente de Fukushima deja dudas sobre el diseño de los reactores, construidos por General Electric (EE.UU.), Toshiba e Hitachi (ambas japonesas). El sistema de contención de esta tecnología hizo que se acumulara hidrógeno en el interior. Cuando por fin la eléctrica dejó salir el gas del interior para evitar que el exceso de presión dañara la vasija, el hidrógeno explotó en dos de los reactores dentro del edificio de contención, lo que terminó de rematar la central e hizo que se liberaran enormes cantidades de radiactividad.
El reactor 1 tiene una contención, denominada Mark-I y diseñada por General Electric, que en los setenta fue objeto de controversia entre las autoridades de EE.UU. sobre si resistiría una situación como la actual. Pese a que había críticos, fue aprobada y solo en EE.UU. está en 24 centrales. Garoña, en Burgos, también la tiene. Tras una serie de mejoras, a finales de los ochenta EE.UU. abandonó el debate sobre esa contención, y Garoña sostiene que en 1991 introdujo mejoras. El CSN afirma que ha revisado el sistema de Garoña y que eso no ocurriría. Los expertos consultados insisten en que si la explosión se repitió en varios de los reactores de Fukushima, ahí subyace un error de la planta, aunque aún no se ha explicado bien.
Las cifras
• 40: Son los kilómetros alrededor de la planta nuclear hasta donde llegó la radiación; solo alertaron a la gente que vive hasta
• 10%: En los primeros días la fuga en Japón fue el 10% de la de Chernóbil, pero Tepco admitió que con el tiempo podría ser peor.
• 7: Es el nivel del accidente nuclear de Fukushima, el máximo según la escala internacional y de la misma magnitud que Chernóbil.
Críticas dentro y fuera del país
El gobierno japonés ha recibido críticas del exterior por la falta de información tras el accidente. Sus vecinos y enemigos Corea del Sur y China lo han expresado claramente y han criticado el vertido de toneladas de agua radiactiva al mar, que hizo que se encuentre pescado contaminado incluso a
NISA ha tardado un mes en dar a Fukushima el nivel máximo en la escala internacional de accidentes nucleares (INES, que va de

Hasta ahora, solo Chernóbil había tenido esa calificación. La fuga radiactiva de Fukushima en los primeros días fue solo un 10% de la de Ucrania, pero Junichi Matsumoto, responsable de Tepco, admitió que, de seguir la situación, podría llegar a superar el escape ucraniano.
El gobierno también ha tardado semanas en ampliar el área de exclusión. Primero trazó una zona de
En tanto, Japón ha visto como 50 países restringen la importación por miedo a la radiación, hay extranjeros que se marchan y reciben menos turistas. Además, un tercio de la generación eléctrica del país está parada, lo que ha causado apagones y problemas en todo el mundo: las grandes compañías de automóviles como Toyota, Nissan y Honda tienen problemas de suministro en Europa y EE.UU.
Fuente: El País
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