Pérdidas no técnicas
Colombia: CENS busca protección contra electrizantes robos

Viven en mansiones de Cúcuta. La piscina no les puede faltar y mucho menos el yacusi para relajarse después de estresantes jornadas diarias. Otros construyeron saunas para las amistades.
Dentro de las comodidades que ostentan figuran los sistemas de aire acondicionado, unos integrados y otros individuales, para dormir bien y pasar días refrescantes.
Son casas de $2.000 millones, $1.500 millones, $800 millones y $500 millones. Para invertir ese montón de plata, la chequera debe ser frondosa y los ingresos millonarios.
Darse esos lujos cuesta. Se refleja en la factura del servicio de energía eléctrica. Pero estos pícaros millonarios se las ingeniaron para tumbar a Centrales Eléctricas de Norte de Santander y hacer que los demás habitantes les ayudaran a pagar el gustico.
A estos llamados ladrones eléctricos los encontramos en conjuntos cerrados tan famosos y exclusivos como San Isidro.
Aparecen también en La Rinconada, Bellavista (Los Patios), El Mirador Campestre, Caobos, Oro Puro, Samanes de La Alquería, Villa Camila y Trapiches.
La comprobación figura en los datos que CENS maneja sobre los usuarios fraudulentos. A 20 del estrato 6, que fueron pillados con conexiones clandestinas, les contabilizaron el robo de 152.955 kilovatios.

Detrás de espectaculares fachadas y debajo de lustrosos y costosos pisos se esconden las marañas de cables para evadir el pago de los altos consumos de electricidad.

 

Por esa razón, la empresa les pasó cuenta de cobro, ordenándoles un pago total de $50,6 millones, para recuperar el valor de la electricidad dejada de facturar por esa maniobra ilegal.
Doscientos setentaiuno expedientes abrió en la capital nortesantandereana la división de Control y Reducción de Pérdidas, por el hurto de 859.220 kilovatios, con un costo de $263,9 millones, a partir de enero del 2010 hasta la fecha. Ver gráfico
Detrás de espectaculares fachadas y debajo de lustrosos y costosos pisos se esconden las marañas de cables para evadir el pago de los altos consumos de electricidad.
El escondite no les dura para toda la vida, porque como dice el dicho: ‘entre cielo y tierra no hay nada oculto’. Centrales Eléctricas instaló macromedidores en los postes que sostienen los transformadores.
Esos controladores marcan el bloque de electricidad consumido por cierto número de casas, negocios o industrias conectados al equipo que les suministra la carga mensual.
Al comparar dicha lectura con la suministrada por los contadores individuales y descubrirse inexactitudes, de inmediato se activa el bloque de búsqueda.
“Ahora no salimos a ciegas ni a la loca a buscar sospechosos. Llevamos datos concretos. Si el macromedidor señala que en determinado bloque de 5 usuarios salieron 20 kilovatios, pero la suma de los 5 da 14 kilovatios, entonces significa que hay un robo de 6 kilovatios. Así se descubren las pérdidas”, explicó Alberto Rangel Becerra, gerente de CENS.

Los caza-rateros de electricidad salieron a hacer las inspecciones en Cúcuta y descubrieron llamativas situaciones.


Los caza-rateros de electricidad salieron a hacer las inspecciones en Cúcuta y descubrieron llamativas situaciones.
En una casa de La Rinconada encontraron una derivación subterránea que tenía todos los aires acondicionados conectados a la red de baja tensión por fuera del medidor de energía.
Y no solo eso, sino que por el solar había otra conexión para la motobomba de la piscina, con el fin de que tampoco quedara registrada en el contador la electricidad que consumía cuando la prendían.
Un cinematográfico fraude cometió desde el 27 de octubre del 2007 hasta marzo del 2010 un cliente del sector comercial, que se encuentra dentro del rango de los no regulados (por consumir más de 50.000 kilovatios).
El cruce de datos lo puso en la mira. Y no estaba equivocado el detallado análisis técnico.
Los operarios fueron hasta el gabinete donde están los medidores y encontraron que alguien experto entró y modificó una de las fases del equipo que mide y contabiliza el consumo de los kilovatios.
Los gráficos de la electrificadora registraron el desequilibrio del consumo, mese a mes, entre los aparatos que hacen las mediciones. El ‘tumbe’ ascendió a $31 millones y ya la factura por los miles de kilovatios gastados ilegalmente, le fue enviada para que pagara.
En las urbanizaciones de alto turmequé el descubrimiento de la cadena de hurtos eléctricos ha requerido hasta el uso de grúas para desenterrar el cableado sepultado.
Costosos embaldosados situados desde el porche hasta la cocina, pasando por la sala y el comedor, literalmente quedaron rasgados y heridos, mientras de las entrañas del cemento salían las redes ilegales.
Los ‘pescadores’, como también se les llama a los miembros de las cuadrillas detectaron que las lujosas fachadas de esas mansiones fueron convertidas en cajas para ocultar las conexiones.

En una casa de La Rinconada encontraron una derivación subterránea que tenía todos los aires acondicionados conectados a la red de baja tensión por fuera del medidor de energía.


De esa forma, aunque los aires acondicionados y las motobombas gastan kilovatios a la lata, en los recibos de estos avivados solo quedaron registrados los televisores, la nevera, el equipo de sonido, el computador, la lavadora y los bombillos.
Esta jugada les salió cara a quienes fueron descubiertos y será también ‘deslumbrante’ para quienes caigan, porque pueden ir a parar a la cárcel. Los abogados de CENS presentaron las denuncias penales ante la Fiscalía, para que avara los procesos.
Resulta que la justicia colombiana penaliza al que mediante cualquier mecanismo clandestino o alterando los sistemas de control o aparatos contadores, se apropie de energía eléctrica, agua, gas natural, o señal de telecomunicaciones, en perjuicio ajeno.
Las pérdidas anuales por el robo de energía llegan a 204 gigavatios hora. Esto es equivalente a dos meses del consumo de energía por parte de los 370.000 usuarios de Centrales Eléctricas. Es una cantidad muy alta. Se pierden dos meses al año de la electricidad que ingresa al sistema. Eso serían $60.000 millones, correspondientes a la facturación de ese período a los clientes, de acuerdo con las cifras que maneja la empresa.
Pero hay más efectos negativos de esta práctica. Como aquél que afecta a las demás personas que pagan honestamente el servicio eléctrico.
Resulta que en la fórmula tarifaria que aprueba la Comisión de Regulación de Energía, uno de los componentes que es el de las pérdidas de energía. Si ese nivel está muy alto, se le traslada a la tarifa de energía del resto de usuarios.
Las pérdidas comerciales de CENS se sitúan en el 15,76%. “Tenemos que hacer un trabajo muy fuerte con estas cuadrillas para bajarlas este año, al menos, al 14%. De aquí a diciembre tenemos que hacer un trabajo muy dirigido y planificado para lograr reducir las pérdidas al menos hasta ese nivel”, dijo Rangel Becerra.

Los operarios fueron hasta el  gabinete donde están los medidores y encontraron que alguien experto entró y modificó una de las fases del equipo que mide y contabiliza el consumo de los kilovatios.

 



Cuestión de estrato

En esta modalidad ilegal, que como se ve en el gráfico no respeta condición social, hay un llamativo comportamiento cultural que fue puesto de relieve por Centrales Eléctricas.
Los habitantes de los estratos bajos, 1, 2 y 3, que se cuelgan al tendido eléctrico, sienten vergüenza de sacar la derivación directa desde las redes aéreas.
A ellos no les da pena que se vean los cables pegados al tendido de la red de baja tensión.
Pero en los estratos 4, 5 y 6 sí les da pena hacer el fraude a la luz pública.
Esa es la razón por la cual entierran el problema desde el comienzo, luego de que la legalizan el servicio con CENS.
Ocho o 15 días después consiguen a un electricista, levantan el piso o hacen modificaciones en las paredes exteriores de la casa y montan la red paralela que no marca en ninguna parte para dar paso al hurto eléctrico.

Los habitantes de los estratos bajos, 1, 2 y 3, que se cuelgan al tendido eléctrico, sienten vergüenza de sacar la derivación directa desde las redes aéreas.


Dentro de las operaciones tendientes a conjurar el problema, Rangel Becerra reportó la legalización 1.500 usuarios en asentamientos subnormales de la ciudad. “Les construimos redes, les instalamos el medidor, todo con una inversión de $1.500 millones. Esto hace parte de la política de responsabilidad social”, destacó.
Cada uno de esos puntos negros de pérdidas representa $2.500 millones de pérdidas para la empresa. Lograr la reducción en unos 8 niveles equivaldrá a recuperar unos $20.000 millones de ahorro en la empresa.
Esa plata de la energía que se están robando se puede reinvertir en proyectos de electrificación rural, en expansión y remodelación de redes y en otras inversiones que mejoren la calidad y la continuidad del servicio para todo el resto de usuarios, describió el gerente.
Al frente del equipo especializado se encuentra el ingeniero Germán Villa Aguirre, de las Empresas Públicas de Medellín, quien es un especialista en la detección de ladrones eléctricos. El experto hizo el siguiente anuncio:
La estrategia contempla inversiones por $19.000 millones para lo que resta del 2010. El año entrante supera los $20.000 millones y el siguiente está en alrededor de los $30.000 millones. Luego son tres años en los que vamos a hacer inversiones cercanas a los $70.000 millones y la esperanza de reducir el indicador a un dígito, al 8% ó 9%, bajar las pérdidas que están en 204 gigavatios hora año, por lo menos a la mitad, en ese lapso mencionado.
Desde Cúcuta se dirige todo el programa que incluye a las sucursales en Pamplona, Ocaña, Tibú y Aguachica (Cesar).

Se pierden dos meses al año de la electricidad que ingresa al sistema.

 




¿Cómo se llaman los ladrones?


Estamos estudiando la posibilidad de que se den a conocer todos los nombres de los usuarios que roban energía, para publicarlos en la prensa. Seguramente, en un corto plazo, le voy a dar la sorpresa con los nombres de todas las personas, la dirección de la industria, del comercio o de las casas donde se encontraron los fraudes, para que no solo tengan una sanción económica sino moral ante la comunidad honesta, que es la mayoría de los nortesantandereanos.
Para profundizar la respuesta, Rangel Becerra recordó otra curiosidad que han encontrado los miembros del cuerpo elite que lucha contra el electrizante delito.
A los de estrato 6 les da terror cuando los descubre. Dicen: ‘cuánto es y yo mando de inmediato a pagar. Por favor no digan que soy yo. Dígame dónde es y yo mando a alguien. No le digan al gerente que yo hago fraude porque me da pena, él me conoce’.
Y seguro van a continuar poniéndose nerviosos, colorados y pálidos, porque la junta directiva de CENS emitió la siguiente orden perentoria:
Hacer una revisión de todos los usuarios de los otros comercializadores de empresas que venden energía en Cúcuta. Y estamos revisando todos los (clientes) industriales y todos los comerciales porque hemos descubierto que los usuarios no regulados, o sea los de mayor consumo, son los que en este momento están haciendo muchos de los fraudes que están representando una pérdida muy alta para la empresa.

Las pérdidas comerciales de CENS se sitúan en el 15,76%.

 




Fuente: La Opinión




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