Laboratorio
Reutilización de una lámpara de bajo consumo

El cambio de lámparas incandescentes por lámparas de bajo consumo (lámpara ahorradora o CFL) es una medida que permite ahorros importantes en muy corto plazo. Una meta de abandono de lámparas incandescentes implica evitar la construcción de varias centrales eléctricas, ahorrar recursos no renovables y evitar la emisión de gases de efecto invernadero. El uso inteligente, no la privación, es la filosofía básica de la eficiencia energética.
Como contrapartida de la incorporación masiva de esta tecnología al finalizar la vida útil de estas lámparas obtendremos un significativo aumento de la basura electrónica con gran cantidad de materiales que provocan impactos negativos tanto en el medio ambiente como en la salud de los seres humanos. Por este motivo, es necesario pensar en estrategias que permitan un reciclaje adecuado de este material y en ideas innovadoras de reutilización de los mismos. Para esto deberíamos hablar de las tres R. Reciclado, Reutilización y Reducción en el origen.

Cuando hablamos de reciclar nos referimos a la recuperación de un material que ya fue usado para ser vuelto a procesar, a veces para fabricar el mismo producto o uno de características similares. Cuando hablamos de reutilizar nos referimos a darle a un material un nuevo uso sin transformarlo. Y cuando hablamos de reducir nos referimos a desechar menos productos a la basura.


Cuando hablamos de reciclar nos referimos a la recuperación de un material que ya fue usado para ser vuelto a procesar, a veces para fabricar el mismo producto o uno de características similares. Cuando hablamos de reutilizar nos referimos a darle a un material un nuevo uso sin transformarlo. Y cuando hablamos de reducir nos referimos a desechar menos productos a la basura.
De las tres R, preferimos Reutilizar. Aquí nuestra modesta colaboración a la causa.

Proyecto

El siguiente proyecto consiste en extraer el balasto electrónico de una lámpara de bajo consumo para utilizarlo con un tubo fluorescente convencional, lo que además de las ventajas directas de la reutilización agregará una sensible disminución en el consumo de energía y una evidente mejora en la calidad de la luz emitida ya que evitaremos las molestias visuales asociadas al parpadeo o flickering ya que estos circuitos hacen funcionar al tubo con una frecuencia de entre 20 kHz y 60 kHz en vez de la frecuencia de red de 50 Hz de los balastos bobinados.

Atención: Al manipular una de estas lámparas se debe tener especial cuidado de no dañar la ampolla de vidrio ya que el mercurio que contiene puede derramarse y crear un riesgo de potencial exposición a los vapores de mercurio en el aire. La inhalación de los vapores es la causa principal del envenenamiento por mercurio, al ser éste absorbido por los pulmones. Una lámpara de bajo consumo contiene entre dos y cinco miligramos de mercurio esto es mil veces menos que un termómetro clínico y cien veces menos que un clásico tubo fluorescente. El mercurio puede estar en la forma de vapor invisible o puede parecerse a una muy pequeña gota o bolita dentro del foco.

Para este montaje utilizaremos los siguientes elementos:

- Lámpara de bajo consumo agotada
- Juego de zócalos para tubo fluorescente
- Cable
- Tubo fluorescente
 


Los materiales utilizados en este montaje. 

Para la selección de la lámpara y el tubo a utilizar se debe verificar que la potencia del tubo no exceda a la indicada en la base de la lámpara de bajo consumo.
En este ejemplo usaremos una lámpara con las siguientes características:

Marca: Interelec
Modelo: REC24
Potencia: 24 W
Tensión de alimentación: 220 – 230 V
Corriente: 185 mA
Frecuencia de red: 50 Hz
 

Al manipular una de estas lámparas se debe tener especial cuidado de no dañar la ampolla de vidrio ya que el mercurio que contiene puede derramarse y crear un riesgo de potencial exposición a los vapores de mercurio en el aire. 

Y el siguiente tubo fluorescente:

Marca: Philips
Modelo: TLT 20W/54 RS Luz día
Potencia:
20 W 

Tubo fluorescente Philips TLT 20W/54 RS Luz día  

Cuya potencia lo hace apropiado para funcionar con el equipo de la lámpara CFL.

Apertura

Comenzamos con la apertura de la lámpara para lo que introducimos un destornillador entre las dos piezas plásticas que forman la base haciendo palanca entre ellas (ver Disección de una lámpara de bajo consumo) y repetimos esta operación sobre todo el contorno hasta lograr la separación de las mismas. 

Comenzamos con la apertura de la lámpara para lo que introducimos un destornillador entre las dos piezas plásticas que forman la base haciendo palanca entre ellas  

Una vez abierto este receptáculo plástico nos encontramos con la placa de circuito electrónico que hace la función de balasto. En la misma identificamos las conexiones eléctricas de entrada de línea (cables blanco y negro) y de salida hacia los filamentos del tubo (cuatro cables con aislación de spaghetti de amianto) 


En la placa identificamos las conexiones eléctricas de entrada de línea (cables blanco y negro) y de salida hacia los filamentos del tubo (cuatro cables con aislación de spaghetti de amianto)  

Se cortan estos cables conservando el extremo mas largo del lado de la placa para facilitar las nuevas conexiones. Al cortar el cable negro de alimentación hay que tener en cuenta que tiene incorporado un fusible en serie que se encuentra oculto detrás de la aislación termocontraible. Se conservara este fusible a modo de protección del circuito. 


Se cortan estos cables conservando el extremo mas largo del lado de la placa para facilitar las nuevas conexiones. 

También observamos en esta placa que las conexiones de salida al tubo no se encuentran soldadas sino arrolladas sobre terminales tipo pin macho instalados en la placa por lo que se podrán retirar los cables originales desenroscándolos y las nuevas conexiones de salida hacia los bornes del tubo fluorescente podrán realizarse utilizando cables con terminales hembra en sus extremos. 

Las conexiones de salida al tubo no se encuentran soldadas sino arrolladas sobre terminales tipo pin macho instalados en la placa. 

Una vez separada la placa procedemos a la conexión de los nuevos elementos: cables celeste y negro de conexión a la red (de 220V y 50Hz) y los dos zócalos para tubo fluorescente (cables blancos) en nuestro caso un tubo tipo recto corto. Este circuito admite una gran variedad de tubos (circulares, rectos, finos, etc.) siempre que se verifique la potencia de los mismos. 

Conexión de los nuevos elementos: cables celeste y negro de conexión a la red (de 220V y 50Hz)  y los dos zócalos para tubo fluorescente (cables blancos) 

Una vez verificado y aislado el conexionado, colocamos el tubo entre los dos zócalos y conectamos los cables de alimentación a la red siempre asegurándonos que exista protección térmica, magnética y diferencial en el circuito además del fusible propio del balasto. El tubo fluorescente debe encender inmediatamente sin parpadear ya que el encendido no se produce mediante arrancador o starter.
Medimos tensión y corriente en la entrada del circuito y verificamos la temperatura de los componentes electrónicos especialmente la de los transistores. 

El tubo fluorescente debe encender inmediatamente sin parpadear ya que el encendido no se produce mediante arrancador o starter. 

Una vez verificado el correcto funcionamiento se procede a su instalación definitiva en un listón u otro artefacto de iluminación siempre cuidando la correcta aislación eléctrica de las partes energizadas del circuito.


¿Qué hacer con el tubo?

Una vez agotado, generalmente con uno de los filamentos quemado, el tubo no es de gran utilidad eléctrica o luminotécnica por lo que una de sus aplicaciones, dada su geometría, podría ser como organizador de papeles o tarjetero como se muestra en la siguiente imagen. 

¿Qué hacer con el tubo?

 



Por: Leandro Kessler



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